¿Qué tal una dieta flexitariana?

Después de casi un par de años siguiendo una dieta vegetariana me estoy planteando cambiar mi patrón alimenticio.

En general, las personas que siguen una dieta vegana o vegetariana lo hacen por un motivo ético más que por un motivo relacionado con las papilas gustativas. Al menos esa fue mi intención cuando, de una día para otro, dejé la carne a un lado al pensar en como habían estado criados, alimentados y cuidados los animales de los que yo estaba comiendo su carne. Decidí que no quería fomentar la ganadería intensiva, el uso de hormonas, antibióticos y factores de crecimiento en animales y por supuesto el hacinamiento de éstos en jaulas y en condiciones insalubres. La cuestión ahora es, como en alguna ocasión me han preguntado, ¿por qué no comer carne de origen ecológico? Por un lado no me atrae la idea de comer animales, no solo por los motivos mencionados más arriba sino también por otros motivos. Me encantan los animales y no se bien explicar el porque, pero no me atrae la idea de comerlos. Por otro lado, hay ocasiones en las que siento que mi cuerpo me pide proteína animal y me sienta bien, me da energía y fuerza.

UN NUEVO CONCEPTO

Hace poco me encontré con un término nuevo, una nueva forma de alimentarse y a la vez cuidar del medio ambiente. La dieta flexitariana (flexitarian diet). Es una dieta que su base principal son los alimentos de origen vegetal que ocasionalmente se complementan con alimentos de origen animal procedentes de ganadería y pesca sostenible y ecológica. Siendo todos los alimentos que componen esta dieta de origen lo más LOCAL posible. El inconveniente de ésta dieta sigue siendo el mismo inconveniente que tienen las dietas vegetarianas y veganas. El comer fuera de casa restringe considerablemente la variedad de alimentos a consumir. Aunque de todas formas la dieta más sana es la que comemos en casa, preparada por nosotros mismos y con el mínimo procesamiento posible.

RESPONSABILIDAD ALIMENTICIA

Me gustaría apuntar un hecho que aunque ahora no seamos tan conscientes ha ido ocurriendo a lo largo de los últimos años. Hace años, y mi tía siempre me ha contado esto, en las casas se solía comer carne de «higos a brevas». Realmente era un alimento de lujo pues era cara y no estaba tan disponible como la tenemos hoy en día. Toda la carne que había era ecológica. No había tantos antibióticos ni hormonas inyectadas a los animales como las que utiliza la ganadería industrial. Era un producto que se consumía en ocasiones especiales.¿Qué ha ocurrido? Que a través de la ganadería industrial se produce carne de una forma rápida y barata y es asequible para que la comamos diariamente. Pero, ¿qué estamos comiendo realmente?. Mi consejo es que busques calidad. Es mejor comer MENOS CARNE y comerla de CALIDAD, por ejemplo ECOLÓGICA, que comer todos los días unas carnes hormonadas y adulteradas. Los trastornos hormonales en la población van en aumento, tendrá algo que ver?.

Las condiciones las pones tú. Es decir, si comes carne 1, 2 ó 3 veces en semana o tan solo una vez al mes es una decisión personal. Ten en cuenta esto también a la hora de elejir lácteos y huevos. Lo importante es hacer un consumo responsable y saber que cada bocado que nos llevamos a la boca tiene un impacto tanto en nuestro cuerpo como en el medio ambiente. Sé un consumidor responsable y no solo lo agradecerá tu salud, también lo agradecerán generaciones posteriores. No quiero terminar sin decir que hay muchas enfermedades tipo autoinmunes, hormonales (por ejemplo diabetes o hipertiroidismo) y otras alteraciones en la salud como tensión arterial alta o alto colesterol que en ocasiones han mejorado con una dieta vegetariana e incluso han llegado a desaparecer sus síntomas ( según la American Dietetic Association expone en su publicación del 2003 ) . Por ello mientras más alimentos de origen vegetal (verduras, frutas y legumbres) incluyas en tu dieta y menos alimentos procesados consumas ( incluyendo carnes de producción industrial), más beneficios vas a tener.

Cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible y lo que le va bien a una persona no tiene porque funcionarle a otra. Escucha a tu cuerpo y actúa con responsabilidad. Gracia L.O.V.E.

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