Intestino sano, salud para siempre.

 

El tracto gastrointestinal tiene una importancia que muy pocos conocen. Es una estructura que nos conecta con el mundo exterior. En él introducimos los elementos que nos van a aportar energía, estructura y función a nuestro organismo. Los hidratos de carbono nos proporcionan energía, las proteínas y grasas nos proporcionan estructura y función y las vitaminas, los minerales y el agua hacen que todas las reacciones internas de nuestro organismo sean posibles. A su vez tiene que lidiar con patógenos procedentes el mundo exterior además de procesar elementos que ingerimos con la dieta que no son nada deseables como son aditivos sintéticos, pesticidas, hormonas y antibióticos presentes en alimentos de origen animal, compuestos químicos presentes por a la manipulación y el procesado de los alimentos desde su origen hasta la mesa y también, como no, sustancias ingeridas a diario o casi que sin darnos cuenta interfieren con nuestro metabolismo como son el alcohol y la cafeína.

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MAS ALLÁ DE LO FUNCIONAL.

Todo esto está claro. Pero ¿tenemos claro lo que afecta al funcionamiento de nuestro tracto gastrointestinal y por consiguiente al funcionamiento del resto de nuestro cuerpo? ¿Qué ocurre cuando nuestro sistema digestivo no funciona bien? Aunque el trabajo que realiza el sistema digestivo es muy complejo voy a hacer un pequeño resumen y destacar lo que para mí es clave señalar basándome en el hecho de que nuestra salud general depende casi exclusivamente de la salud de nuestro sistema digestivo. Hay muchas evidencias y estudios que señalan que muchas de las enfermedades actuales más frecuentes como diabetes, obesidad, enfermedades auto-inmunes, alergias, intolerancias, Alzheimer y otras están relacionadas con la salud intestinal. Por supuesto que la genética tiene un papel importante pero tened en cuenta que los genes cargan el arma y el estilo de vida y la dieta aprietan el gatillo. Tú podrías evitar éstas enfermedades, aunque tengas predisposición.

¿Cómo funciona aparato digestivo?

Como sabemos ya, el aparato digestivo es un tubo extremadamente largo que empieza en la boca, continúa en el esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso, terminando en el ano. Desde la boca hasta el ano están ocurriendo procesos y cada vez que nos metemos un trozo de comida en la boca debemos de pensar que en ese momento ya estamos empezando a digerir los alimentos.

BOCA: En la saliva hay enzimas que hacen que se empiecen a digerir alimentos. Por ejemplo, en la saliva tenemos una enzima llamada amilasa que rompe carbohidratos complejos y en el estómago no funciona debido al ambiente ácido de éste. Por lo tanto, si queremos cuidar nuestro estómago y no hacerle trabajar más duro de la cuenta, mastica bien los alimentos y así no se resentirá.
ESTOMAGO: En el estómago, gracias al pH tan ácido, se activan ciertas enzimas específicas y a su vez se produce una desnaturalización de las proteínas (gracias a la acidez ) con la que éstas quedan listas para ser descompuestas en sus unidades básicas, los aminoácidos. Para tener una buena salud estomacal no utilices medicamentos siempre que puedas evitarlo, no usar antiácidos y masticar muy bien los alimentos. Luego daré unos consejitos más.
INTESTINO DELGADO: Cuando la comida parcialmente digerida llega al intestino delegado, ya se han ido activando los órganos que producen secreciones y enzimas que se vierten en ésta zona y van a terminar de romper los alimentos para que los nutrientes contenidos en ellos sean absorbidos. Páncreas, hígado, vesícula biliar. Todo está relacionado y el contenido de tu dieta va a condicionar la forma en la que éstos órganos funcionan y viceversa. Mientras más sanos estén tus órganos internos mejor harán su función. Los desechos van pasando por el INTESTINO GRUESO que absorberá agua y electrolitos para formar las heces y expulsarlas al exterior.
FLORA INTESTINAL: Un hecho que no se puede pasar por alto es la existencia de microorganismos en el intestino denominados Macrobiota o Flora Intestinal. Tenemos 10 veces más células ajenas que propias, es decir unos 100 billones de bacterias viven en nuestro intestino, de las cuales existen unas 2000 especies diferentes. Algunas son patógenas pero las beneficiosas las mantienen a raya. La microbiota es responsable de ayudar en la digestión, de colaborar con el sistema inmune para defender al organismo de infecciones, absorción de ciertos minerales y también producen ciertas vitaminas que no se ingieren directamente de la dieta. Una flora saludable es clave para una buena salud.

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VISION HOLISTICA DE LA DIGESTION.

Esto es el proceso de la digestión visto de una forma super resumida. ¿Pero que conexión hay con la salud y el resto del cuerpo? El sistema digestivo está estrechamente relacionado con el sistema nervioso, el hormonal y el inmune.

Sistema inmune:  Al estar en contacto con el exterior, el sistema digestivo constituye, al igual que la piel, una barrera muy importante contra la infección. Aquí por tanto se concentran el 70-80% de nuestro sistema inmunológico. Los linfocitos y las bacterias de la flora intestinal colaboran juntos para defendernos de los agentes patógenos.

Sistema Hormonal: es el responsable de regular el funcionamiento de todo el organismo y el sistema digestivo no es una excepción. Todo aquello que altere al sistema endocrino alterará al digestivo y viceversa.

Sistema nervioso: El sistema nervioso tiene más terminaciones en el tracto gastrointestinal que en cualquier parte del cuerpo. De hecho se le conoce como el segundo cerebro. Uno de los neurotransmisores más conocidos por la población en general es la Serotonina. La mayoría de la gente ha oído hablar de la Hormona de la Felicidad que contribuye a que tengamos un estado anímico animado. La serotonina se produce en el cerebro ( aunque la producida aquí no traspasa la barrera hematoencefálica y constituye sólo el 5-10% de la serotonina total) y en el intestino delgado ( un 90-95% de la serotonina corporal total). La Serotonina influye en multitud de procesos, especialmente en la relación glucosa-insulina, en la contracción del músculo liso del intestino, reacciona con las terminaciones nerviosas del dolor y las náuseas, controla el apetito e incluso favorece la coagulación al funcionar junto con las plaquetas. La Serotonina proviene del aminoácido triptófano que ingerimos de la dieta. Las emociones influyen enormemente en la salud digestiva, igual o más que la comida ingerida. El estrés, la ansiedad, el miedo, la angustia, el exceso de preocupación, en definitiva, la carencia en gestión emocional es uno de los factores que más pueden afectar a nuestro sistema digestivo y por tanto a nuestra salud. En éste vídeo podéis ver la estrecha relación del sistema nervioso con el digestivo, así como la influencia de la flora en la salud.

Después de ver todo relacionado que está el sistema digestivo con el resto de sistemas podemos concluir que para cuidarlo no solo debemos vigilar lo que comemos sino también las condiciones de nuestra flora y el estado de nuestros sistemas nervioso y endocrino.

¿Cómo cuidarnos? Además de los consejos que os he ido dando, aquí hay 5 formas de cuidar de vuestro segundo cerebro:

  1. Cuida tu flora intestinal: Los grandes enemigos de la flora son los antibióticos, el estrés, la mala alimentación y los pesticidas entre otros. Si piensas que tu flora puede estar deteriorada consulta a tu médico para que te recete probióticos que son bacterias que se toman vía oral y ayudan a repoblar tu intestino. Si te pones a menudo enfermo, tienes diarrea, estreñimiento, gases o te sientan mal muchos alimentos puede ser que necesites que miren tu flora. De todas formas siempre viene bien tomar alimentos fermentados como yogur, kefir, chucrut, encurtidos caseros e incluso de vez en cuando una cerveza artesana!. La flora se alimenta de fibra así que asegúrate de ingerir suficiente.
  2. Reduce los niveles de estrés. Estos no solo afectan a la microbiota, también a las condiciones de la mucosa gástrica e intestinal. Todos hemos oido hablar de como la tensión nerviosa puede producir úlceras y divertículitis en el intestino. Recordamos que el Sistema Nervioso Simpático cuando se activa en presencia de una situación estresante envía señales al sistema digestivo. Mi post sobre el estrés te puede dar ideas para ayudarte a gestionarlo.
  3. Reduce los alimentos inflamatorios. Azúcar y harinas refinadas son grandes enemigos de´intestino y hay que huir de ellos. Sustituye por alimentos naturalmente dulces como frutas, dátiles, estevia, y cereales integrales. Otros irritantes e inflamatorios son el café y el alcohol.
  4. Evita el gluten. No es que sigas una dieta glute-free si el gluten en principio no te sienta mal pero acostumbrare a no comer pan blanco continuamente. Busca alternativas que hoy en día hay muchas como cereales sin gluten ( trigo sarraceno, teff, amaranto, quinoa, mijo) o cereales con un gluten algo más digerible ( espelta y centeno).
  5. Toma mucha verdura. Las de hoja verde y las crucíferas son especialmente importantes para evitar sobrecargar al intestino cuando las heces está demasiado duras y además alimentan a la flora bacteriana. Tienen poderosos agentes beneficiosos que previenen varios tipos de cánceres en especial el tan extendido cáncer de colon. Consume todas las semanas algo de brócoli, coliflor, coles de bruselas, col, bok choi, alcachofas, espárragos, kale, espinacas, canónigos, etc.Espero que os haya resultado útil la información contenida en éste post. Si te ha gustado compártelo y deja algún comentario.Si quieres mejorar tu salud y atención personalizada, contacta conmigo en el formulario de contacto.

    ¡Feliz día!

    Gracia L.O.V.E.

 

 

 

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