Controlar el estrés es fundamental para mantener una buena salud física y mental. Si no lo gestionamos, el estrés puede acumularse y desencadenar problemas graves, como enfermedades cardíacas, trastornos digestivos y depresión. Existen muchas formas efectivas de manejarlo, desde técnicas de relajación hasta hábitos saludables como una buena alimentación, ejercicio y la meditación. Sin embargo, lo más importante es ser conscientes de su impacto y tomar la decisión de actuar antes de que el estrés afecte a largo plazo. Reconocerlo y buscar soluciones es el primer paso para prevenir enfermedades futuras y mejorar nuestra calidad de vida.